Las
seis etapas de la desmotivación para la formación
Esta es la historia de Gumersindo García López
y Mari Puri Sánchez. Ellos podrían ser cualquier
jefe, o jefa (que también las hay), o cualquier empleada,
o empleado (que también los hay)? Son situaciones
que se dan, prácticamente, en toda empresa o entorno
laboral. Aunque al leer este anexo, un grandísimo
número de personas van a sentirse identificadas,
sobre todo con Marí Puri, ellos son personajes de
ficción (a veces, personajes de " ficción
"), y cualquier coincidencia con una situación
verídica es fruto del azar y la necesidad.
No se trata de exponer en este anexo las causas de la desmotivación
laboral ya que esto es materia de un trabajo mucho más
extenso que éste. La única pretensión
de este artículo es exponer la evolución hacia
la desmotivación de un empleado o, simplemente, un
subordinado (un subdirector es subordinado de un director
y, a pesar de estar en el staff de dirección, puede
estar totalmente desmotivado).
Recientemente, las empresas gastan cuantiosas energías,
recursos y tiempo tratando de motivar a sus empleados. Todo
ello no sería necesario si, simplemente, los directivos
se preocupasen de evitar su desmotivación. La inmensa
mayoría de las personas se incorporan a un nuevo
trabajo motivadas pero, generalmente, por descuido o negligencia,
se las coloca en el camino de la desmotivación. Es
un sendero claramente definido en el que se pueden diferenciar
seis etapas. Al principio, el empleado está confundido.
Ello da lugar a enfados, esperanzas inconscientes, desilusiones
y, finalmente, a una actitud de falta de cooperación.
Una vez alcanzada la última etapa, el individuo abandona
la empresa o adopta una postura laboral cínica y
problemática, con el consiguiente descenso en la
productividad. El proceso es reversible, pero, según
se progresa en las etapas, resulta cada vez más difícil
rectificar.
He estudiado durante casi una década este fenómeno
con el fin de conocer la forma de invertirlo tanto en lo
que respecta al individuo como a la organización.
Al principio, los datos surgieron casualmente en observaciones
y entrevistas relacionadas con otros temas. Los empleados
de los sectores industriales y de servicios se aplicaban
en el descubrimiento de nuevas formas con las que simplificar
el trabajo y de realizarlo con mayor eficacia hablando con
orgullo de sus esfuerzos hasta que alcanzaron el punto en
el que surgió el problema y entonces su entusiasmo
se desvaneció. Estudié las estadísticas
de productividad. Sus logros y empeños eran, de hecho,
documentables. También lo era el período en
que comenzaron los problemas. El rendimiento subió
mucho y volvió a caer después. De esos datos
casuales surgió un modelo sobre la transición
de una contribución entusiasta, a una pasiva. No
se trataba, en cuanto a intenciones y propósitos,
de Un cambio consciente, era la respuesta a "algo".
Fue lo que me hizo sospechar que existía un proceso
de desmotivación de características bien identificables.
Comencé a archivar datos sobre entrevistas y a describir
detalladamente las mutaciones, con independencia de las
razones que habían motivado la visita. Seguí
dicha sistemática en todas las entrevistas subsiguientes
y el modelo quedó claramente explicado.
Los resultados indican que todos los empleados están
motivados cuando se incorporan a un puesto de trabajo, independientemente
del nivel del mismo dentro de la organización o del
tipo de trabajo a realizar. Tendría sentido que la
mezcla cultural de la organización afectase a la
motivación. El estudio refleja que los empleados
están idénticamente motivados en las distintas
culturas, ya sean éstas autoritarias o participativas.
El grado de motivación está más directamente
influenciado por la persona para la que se trabaja, especialmente
por el superior inmediato. El proceso de desmotivación
puede dispararse por una serie de causas. He aquí
seis de las más corrientes:
-Intromisión de un supervisor u otro individuo que
pueda influenciar el éxito del empleado, en el área
de su responsabilidad y autoridad.
-Falta de apoyo psicológico y de comportamiento.
-Carencia de suficiente información, dando lugar
a retrasos y errores.
-Falta de respeto a la confidencialidad.
-Carencia de sensibilidad respecto a las necesidades individuales.
-Comportamiento inconsciente por parte del superior y de
quienes directamente influyen en el éxito del empleado.
El resultado final lógico de todas estas transgresiones
es el de que el empleado se siente devaluado en términos
humanos.
Disminuye el orgullo, la confianza, la seguridad y las oportunidades
de desarrollarse. Devaluará al ser humano y le desmotivará;
le dejará sin iniciativa individual en lo que respecta
a la organización.
Cada fase del proceso desmotivador presenta síntomas
propios. De ahí que se pueda identificar e invertir
la tendencia.
FASE 1. CONFUSION
Cuando se origina el proceso de desmotivación la
productividad del empleo disminuye ligeramente. No obstante,
lo más patente es la aparición de síntomas
de estrés. Dichos síntomas son el resultado
de una gimnasia cerebral. Básicamente, el empleado
se está preguntando. "¿qué pasa?
¿Soy yo, mi jefe o el trabajo?".La necesidad
de contestara dichas preguntas surge de mensajes y percepciones
equívocas. Lo que el empleado desea percibir no es
congruente con lo que realmente percibe. El esfuerzo por
clarificar dichos mensajes equívocos roba atención
a las tareas a realizar, dando lugara una menor productividad.
Como ejemplo, tomemos el hipotético caso de Gumersindo
y Mari Puri. El primero es Director de Relaciones Públicas
de la mayorista YUPPYTOURS, y Mari Puri es la Jefa de Oficina
que despacha con él. Gumersindo le ha pedido a Mari
Puri que investigue los procesos administrativos y que elabore
un plan de simplificación de forma que se agilicen
las notificaciones de la prensa. Ella ejecuta el encargo
y ambos se reúnen a discutir los resultados y sus
recomendaciones. Se acepta la información y se aprueba
la implantación de las modificaciones. Varios días
después, Mari Puri charla con uno de los redactores
informándole del nuevo procedimiento. ¡Oh!,
? dice el redactor ? Gumersindo me lo contó ayer".
La primera reacción de Mari Puri es preguntarse:
"¿Qué sucede?. Creí que yo era
la responsable de implantar el programa". El siguiente
pensamiento es "supongo que lo que se me quiso decir
es que colabore con Gumersindo en la implantación".
Y el último pensamiento es el de me gustaría
saber qué es lo que tengo que hacer".
Durante esta fase el empleado permanece cooperativo. Hay
un aumento en lo tocante a la colaboración y contribución,
con intención de reducir la confusión. Este
esfuerzo reductor aumenta el estrés que se va acumulando
en la medida que se reiteran las intromisiones. Si Mari
Puri discute el asunto con Gumersindo, éste puede
detener el proceso, aceptando la responsabilidad de su acción.
Posiblemente no era consciente de estar invadiendo el área
de Mari Puri. No obstante, Gumersindo debe tomar seriamente
la decisión de no intervenir en las áreas
cuya responsabilidad él mismo ha asignado a Mari
Puri o ésta pasará a la segunda fase.
FASE 2. INDIGNACIÓN
Cuando el subordinado sigue recibiendo mandatos equívocos
o considera que la situación no ha cambiado se indigna
por no poder controlar y modificar tal estado de cosas.
La indignación va dirigida al supervisor. Este comportamiento
es una manifestación que básicamente viene
a querer decir "estoy dolido y no estoy dispuesto a
aceptar esta situación". Las respuestas verbales
fluctúan entre lo normal y cooperativo, entre lo
tenso y defensivo, la productividad crece junto con los
desvelos por conseguir reconocimiento aumentando también
el estrés.
La calidad del trabajo sigue siendo consistente. El empleado
razona que si se produce más y el supervisor observa
su indignación, se producirá algún
tipo de confrontación rectificadora. Existe, además,
la idea subconsciente de que si se trabaja más, el
peso de la responsabilidad recaerá sobre el supervisor
porque ha sido él quien no ha sido capaz de actuar.
El comportamiento es de naturaleza errática. Debido
a la energía que se despliega en esta fase, generalmente,
no dura más de una semana.
Supongamos que Gumersindo continúa invadiendo el
área de responsabilidad asignada a Mari Puri. Varias
semanas después de que él la "ayudase"
en el proyecto de simplificación administrativa,
efectúa algunos cambios en el mismo. Ella se entera
al observar que los archivos y la fotocopiadora se han cambiado
de sitio, Mari Puri comienza a trabajar más tiempo
en su mesa y fuera del departamento. Cuando Gumersindo le
dirige la palabra ella contesta cortésmente, aunque
con brevedad. En otras ocasiones, se muestra útil
a pesar de que detecta de que sus dominios han sido invadidos.
Su trabajo sigue siendo bueno pero siempre lo culmina en
el último minuto o tarde.
Si Gumersindo es observador, llamará a Mari Puri
y le preguntará si tiene alguna preocupación.
Si Mari Puri se explaya con claridad, los dos podrán
establecer unas esferas de autoridad más sólidas.
El comportamiento de Mari Puri volverá a la normalidad
y su motivación reaparecerá de nuevo; siempre
que Gumersindo cumpla lo acordado. Si Gumersindo hace caso
omiso de los síntomas o continúa entrometiéndose
en el área de responsabilidad de Mari Puri, ésta
pasará a la tercera fase.
FASE 3: ESPERANZA INCONSCIENTE
Ya no existe confusión respecto a quién es
el culpable debido a que el supervisor no ha tomado medidas.
Subsisten las manifestaciones de indignación pero
se aplican nuevas técnicas. Se oculta información.
El individuo adopta la Postura defensiva y se dice a sí
mismo "puedo tener éxito a pasar tuya".
La productividad retorna a la normalidad. También
disminuye el nivel "observable" de estrés.
El empleado rehuye a su supervisor, la calidad sigue siendo
buena. Esta fase se identifica mediante inconsistencias
en niveles de comunicación.
Suponiendo que Gumersindo siga entrometiéndose en
los proyectos de Mari Puri, ésta dejará de
informarle sobre sus actividades. Cuando se le pida opinión
la dará pero circunscribiéndose al tema en
cuestión. Mari Puri congenia con todos los componentes
de la oficina pero se excusa cuando Gumersindo se le acerca.
Ocasionalmente le muestra su genio pero, en general, la
atmósfera está tranquila.
Gumersindo podría aprovechar multitud de ocasiones
la oportunidad de hablar con Mari Puri, si quisiese corregir
la situación. El mejor momento sería aquél
en el que Mari Puri pareciera estar en un estado mental
estable. La conversación podría comenzar porque
Gumersindo dijese: Mari Puri, tengo un problema. Hace varías
semanas trasladé esos archivos y máquinas
pensando que la nueva distribución beneficiaría
a los redactores. Aparentemente supone un inconveniente
mayor para los administrativos que una ventaja para los
redactores. ¿Ves tú también el mismo
problema? La conversación puede entonces continuar
sin que existan razones que motiven un comportamiento defensivo.
Puede que Mari Puri esté de acuerdo y Gumersindo
tenga la oportunidad de preguntarle qué alternativa
le parece mejor. Bien puede suceder que tal alternativa
le parezca a Gumersindo la apropiada y le sugiriera que
la lleve adelante sin que él interfiera.
Gumersindo debe tratar entonces de abordar el problema del
comportamiento de Mari Puri debe hacerlo directamente pero
con amplitud mental. Hay dos aspectos a identificar: primero,
qué es lo que ha contribuido a dicha situación
y, segundo, cuál ha sido la aportación de
Mari Puri. Una vez identificadas las responsabilidades mutuas,
habrá que arbitrar una forma de solucionar el asunto,
que se seguirá inexcusablemente al pie de la letra,
y convocar para un futuro no muy lejano una nueva reunión
de seguimiento.
Pero, si a estas alturas Gumersindo no se ha dado cuenta
de la existencia de un problema, el proceso de desmotivación
continuará con la cuarta fase.
FASE 4: DESILUCION
Es quizás la más importante ya que el proceso
se hace más difícilmente reversible debido
al tiempo transcurrido y al impacto que sobre el individuo
ejerce el proceso de desmotivación.
Mari Puri parece haber capitulado. Ya no realiza la misma
cantidad de trabajo que antes, llega en el último
minuto y se marcha en punto. Hace lo que se le manda pero
su iniciativa parece haber desaparecido. Gumersindo tiene
conciencia de ello y le asigna una lista de actividades
que no siempre realiza, Gumersindo desaparece de su despacho
para hablar con otros colegas y conversar con subordinados.
La productividad desciende hasta el mínimo aceptable.
El nivel de energía del individuo disminuye también
visiblemente. No obstante, el bache es más rápido
cuando el trabajo es de naturaleza sedentaria que en caso
de requerir esfuerzo físico.
Si bien aún existe un deseo subconsciente de progreso,
es patente un comportamiento de "esperar y ver, dirigido
a llamar la atención que toma la forma de que "quizás,
si no trabajo tanto, el jefe se fijará en mí".
Esta fase varía en cuanto a su duración en
función de la autoconfianza, la energía y
el esquema de valores del individuo.
Los valores más frecuentemente afectados por la desmotivación
son el orgullo laboral, la autoridad y el afecto. De ahí
el despliegue de confraternización emprendido por
Mari Puri. El que sea aceptada por sus colegas implica afecto;
y autoridad, el que lo sea por sus subordinados. El orgullo
y la satisfacción laboral se ven disminuidos. Cuanto
más definidos estén para el individuo ambos
valores, menor será la duración de esta fase.
En ella se dan muchos de los síntomas presentes en
la fase final. No obstante, no es demasiado tarde para sacar
provecho de la motivación autogenerada por el empleado.
El momento exige una confrontación directa. Gumersindo
puede pedir a Mari Puri que entre en su despacho y describirle
lo que ha observado de ella, "ya no pones en el trabajo
el mismo entusiasmo que antes ¿tienes algún
problema?". Una vez identificado el problema, el empleado
necesita que se defina su puesto de trabajo y se aclaren
cuáles son sus responsabilidades. Para restablecer
la motivación en el empleado es vital el llegar a
una decisión mutua que especifique qué es
lo que hay que hacer para enderezar las cosas. Es más,
la marcha atrás sólo se podrá producir
si el supervisor se compromete a compartir la responsabilidad
y la acción. Por último, además de
un comportamiento consistente por parte del supervisor,
dirigido a restablecer la motivación en su inferior,
se hace necesario un continuo seguimiento.
FASE 5: FALTA DE COOPERACION
Oye tú, ?dice Marí Puri a Gumersindo? yo soy
la responsable de esta oficina. Esto incluye los archivos,
las fotocopiadoras, los administrativos y el flujo de trabajo
generado por tus subordinados. No tengo responsabilidad
sobre la elaboración de notas de prensa, eso le compete
al lector de pruebas".
Recuerde la última vez que un empleado le dijo, de
palabra o por su actuación, aquello de "ése
no es trabajo mío". Es el síntoma más
significativo de esta fase. El individuo no capitula fácilmente.
En esta etapa, el empleado redefine las responsabilidades
de su puesto de trabajo, fijando las fronteras dentro de
las que funcionará. Se adoptan más riesgos
de naturaleza negativa y prevalece una conducta fatalista.
Inconscientemente, el empleado espera una reacción
de su superior que ponga la situación en claro y
retorne la actividad laboral a una condición más
estable. La actividad decae ya que el "por qué
molestarse" reemplaza al concepto pseudo?optimista
"esperar y ver" las reyertas con otros empleados
se convierten en una táctica de distracción
que sustituye al disminuido sentido del valor humano, conjuntamente
con la sensación de aislamiento y alineación.
El empleado logra satisfacción creando descontento
dentro del grupo. El empleado inmola su sistema de valores.
Esta fase dura unas dos o tres semanas. Se trata, sobre
todo de una lucha por la supervivencia del yo, no de la
actividad laboral, es decir, una decidida resistencia a
someterse a la situación.
El supervisor puede hacer uso de la misma medicina aplicada
en la fase anterior.
FASE 6: FINAL
Esta etapa de la desmotivación se caracteriza por
dos alternativas renunciar al empleo, o aceptarlo como un
trabajo de 8 horas ?ni una más? con el que hay que
cumplir. Es muy posible que esta actitud se haya ahora generalizado
a todo el grupo, debido a que, con toda probabilidad, el
superior se ha mostrado insensible a sus empleados. Incluso
un puñado de empleados desmotivados que se hallen
en la quinta fase pueden hacer aflorar en sus colegas sentimientos
inhibidos de insatisfacción.
En este punto, la puesta en marcha del remedio a la situación,
que algunas veces puede ser peor que la enfermedad, está
generalmente encomendada al Departamento de Recursos Humanos.
Se deciden, entonces, a lanzar un costoso "Curso de
Motivación de Empleados", innecesario de haber
diagnosticado a tiempo esta situación, por cierto,
fácilmente detectable, y con unas bajas posibilidades
de éxito.
Y cuando el líder de tal programa hace acto de presencia,
se le recibe con cinismo. El grueso de los empleados, totalmente
desmotivados, le dan la bienvenida con un comportamiento
del tipo "¿así que estás tratando
de motivarme? Creeré que la empresa tiene interés
por mí sólo cuando lo vea y lo sienta de verdad".
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